¡¡¡Cuando mi hijo hace preguntas que no sé cómo responder!!!

El crecimiento cognitivo y psicológico de los niños es fascinante, cada día que pasa los padres aprendemos con ellos y poco a poco vamos evidenciando cómo su mente trabaja de manera más elaborada y comienzan a expresar a través de su voz las ideas, conceptos y preguntas que van surgiendo.

En ocasiones las respuestas que los adultos debemos dar son muy lógicas y simples, pero en otras no sabemos que decir y nos preocupa los dos escenarios, quedarnos callados o equivocar la respuesta.

Todos los padres alguna vez nos hemos encontrado en una situación como la que se describe, pero debemos recordar que no es obligatorio conocer siempre las respuestas, el cómo reaccionamos frente al desconocimiento también enseña mucho a nuestro hijo, ser honesto también fortalecerá la confianza y le proporcionará al niño la herramienta de la búsqueda y la investigación.

En este documento se plantea algunas ideas de lo que podemos hacer y decir frente a este tipo de momentos que pueden generar incomodidad, pero sobre todo preocupación porque por un lado podemos conocer la respuesta, pero creemos que no es momento de socializarla (por la edad) o no sabemos la respuesta y nos avergüenza decir que no conocemos el dato.

Si no sabemos la repuesta:

  • No sé la respuesta…te propongo que la averigüemos juntos
  • Me parece muy interesante lo que me preguntas, voy a pensar un momento en la respuesta
  • No estoy seguro, averigüemos juntos la respuesta correcta
  • Esto que me estás preguntando es muy importante, creo que debemos hablarlo con calma y así te puedo explicar
  • Esto es algo de lo que debemos conversar, ahora que estamos haciendo otras cosas me parece que debemos dejarlo para hablarlo más tarde en calma

Cuando sabemos la respuesta, pero el tema es delicado:

  • Debemos recordar que los niños preguntan específicamente lo que quieren saber, es decir, no debemos ampliar la respuesta ni complejizarla, respondamos específicamente lo que se nos preguntó.
  • No transmita ansiedad o preocupación frente a la pregunta del niño, recuerde que cualquier cosa que necesite saber lo expresará de manera auténtica y directa.
  • Luego de responder, pregunte al niño si quedó claro y entendido
  • Utilice palabras simples, claras y acordes a la edad del niño
  • Evite cambiar nombres de situaciones, objetos o partes del cuerpo, use un vocabulario real que evite confusiones en el niño.
  • Si es necesario, retome el tema en otro momento y retroalimente con el niño, de esta manera sabrá con qué ideas se quedó de la conversación.

Recomendaciones generales:

  • Cualquiera sea el tema, puede acompañarlo con dibujos, esto permite que el niño interiorice la información de manera auditiva y visual lo que garantiza una mejor comprensión y aprendizaje.
  • Evite frases como…”yo no se la respuesta, pregúntale a ….”; “eso no se pregunta”; “Cuando seas grande me preguntas eso”; “en esta casa no hablamos de eso”…etc.
  • Siempre valide la curiosidad, diga frases como: “Me gusta que confíes en mí y me preguntes”; “Es normal que tengas dudas y si las resolvemos juntos los dos aprendemos”; “que bueno que me cuentes lo que necesitas saber”; etc.
  • En caso de que la duda del niño implique un nivel de complejidad que los padres no logran solventar, es importante consultar con un profesional.
  • Recuerde que una pregunta no es una amenaza, es una necesidad de satisfacer curiosidad entonces si el niño no obtiene la respuesta de sus principales figuras de apego, la buscará en otra fuente.

Mst. Ma. Lorena Cañizares
Psicóloga Clínica
Mst. En Psicoterapia Familiar Sistémica
Mst. En Desarrollo de la Inteligencia y Educación
Especialista en Desarrollo Intelectual

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