En psicología, llamamos aniversarios a todas aquellas fechas que nos recuerdan eventos trascendentes ya sean de carácter social (navidad, fiestas de la ciudad, carnaval, etc.) o de carácter personal (cumpleaños, aniversario de matrimonio, fallecimientos, residencias en otros lugares, etc.) y pueden ser positivos o negativos pero siempre que llegan nos motivan una reacción.
Desde el abordaje del desarrollo psicológico, los aniversarios no son meros eventos, son lo que llamamos “anclajes temporales” que ayudan a la persona a estructurar su psiquismo, por eso es importante enseñarles a nuestros hijos la importancia de éstos.
En la etapa preescolar, el pensamiento es predominantemente concreto, es decir, el niño aprende observando el objeto, escuchando la consigna o viviendo la situación de forma directa, y para el pequeño, el tiempo todavía es un concepto abstracto difícil de asimilar. Las celebraciones actúan como marcadores que dan orden al caos del crecimiento.
Los aniversarios ayudan al niño en los siguientes aspectos:
- Construcción de la Identidad y el «Yo»
Celebrar un año más de vida, por ejemplo, refuerza el autoconcepto del niño. Al ser el centro de una narrativa positiva, el pequeño internaliza que es un ser valioso, digno de afecto, merecedor del cariño de los demás por eso la familia se esmera en organizar el evento, aunque éste sea pequeño. Es una validación de su existencia dentro del sistema familiar y social en caso de que la celebración se de con su grupo de pares.
- Comprensión de la Continuidad Temporal
Los niños pequeños no logran medir el tiempo como los adultos lo hacemos, ellos viven en un «eterno presente» y se dan cuenta de las rutinas en función de las actividades que van cumpliendo en su día a día, las interiorizan y de esa forma se dan cuenta de lo que pueden esperar (Ejemplo: en la escuelita, trabajan, juegan, comen, tienen su espacio de aseo, realizan un nuevo trabajo, juegan otra vez y sus papás llegan a retirarlos).
Los aniversarios les permiten entender los conceptos de pasado (lo que ya hice o logré), presente (lo que estoy haciendo o quién soy hoy) y futuro (lo que haré o a donde iré), reduciendo la ansiedad ante el cambio. De ahí la importancia de preparar a los pequeños cuando tenemos cambios importantes (tema tratado en un artículo anterior).
- Fortalecimiento del Vínculo de Pertenencia
Los rituales y rutinas repetitivos crean una sensación de seguridad, estabilidad y predictibilidad. Saber que «en mi familia celebramos de esta forma», “en navidad nos reunimos donde…”, “los cumpleaños los festejamos con”, genera una identidad grupal que protege la salud emocional del menor.
Recomendaciones para papis que desean incorporar en la vida de los niños la celebración de aniversarios:
Para que los aniversarios, sobre todo los positivos sean una herramienta de aprendizaje y no una fuente de estrés que altere al pequeño o lo asuste porque rompimos su rutina o lo saturamos con personas o diversos estímulos; considere las siguientes recomendaciones:
- Involucre al niño en la preparación: La anticipación de los cambios que tendremos es clave. Permitir que el niño ayude a elegir un detalle o decorar fomenta la tranquilidad, el sentido de control y la autonomía.
- Si el aniversario es por un cumpleaños, día del niño o navidad, enfóquelo en el proceso, no solo en el regalo que podría recibir: Enseñe que el valor reside en el «reencuentro» con las personas que hemos elegido para que asistan a la reunión. Utilice frases como: «Celebramos que hoy hace tres años llegaste a nuestras vidas y nos hiciste muy felices».
- Cuide y gestione la sobreestimulación: En edad preescolar (0 meses a 5 años), las fiestas con mucho adorno o de asistencia masiva, pueden ser abrumadoras para el niño. Intente mantener un ambiente regulado donde el niño se sienta seguro, priorizando la calidad de las decoraciones e interacciones sobre la cantidad de elementos o invitados.
- Fomente desde temprana edad la gratitud y el altruismo: Aproveche el aniversario para que el niño comience a entender la noción de mirar hacia atrás. «Mira cuánto has crecido, ahora puedes ayudar a otros a hacer lo que tú ya aprendiste». “Mira que hermosa quedó la casa, tú ayudaste a poner los adornos ahora que eres más grande”. Esto mueve el foco del «yo» (sí mismo) hacia el entorno social.
- Rituales simbólicos constantes: Cree una tradición única, canten una canción especial cuando cada año vayan a decorar la casa para la fiesta de cumpleaños, escuchen villancicos al arreglar el árbol de navidad, compartan un desayuno especial al levantarse el día del niño, etc. Estos micro-rituales son los que más perduran en la memoria a largo plazo y es muy probable que en su vida adulta los lleven como tradición a sus nuevos hogares.
- Rituales en aniversarios tristes: Sin duda son parte de la vida de todas las personas y aunque busquemos cuidar al máximo a nuestros pequeños para que se involucren lo menos posible, recordemos que al ser los padres y familia su primera y principal fuente de aprendizaje, que mejor que sea con ellos con quienes genere un ritual frente a estas situaciones adversas. Por ejemplo, cuando se cumple un aniversario de la muerte de un familiar cercano y querido, podemos explicar el lugar a donde iremos y explicar qué encontraremos allí (visita a un cementerio), el niño debe tener claro que no encontrará a su ser querido sino el espacio donde reposa. Anclar estos aniversarios a recursos como globos, adornos, flores escogidas por el niño, aminora considerablemente el impacto. Y, una vez allí, intentar desde la tranquilidad hablar con el para que entienda las razones que nos llevan periódicamente a estos espacios.
Celebrar un aniversario es, en esencia, celebrar la vida y la resiliencia. Al dar importancia a estos hitos, les estamos enseñando a nuestros hijos que su historia personal merece ser contada y celebrada y cuando lo que celebramos son aniversarios dolorosos, lo que le estamos enseñando es el recurso de la recuperación y la resiliencia.
Mst. Ma. Lorena Cañizares
Psicóloga Clínica
Mst. En Psicoterapia Familiar Sistémica
Mst. En Desarrollo de la Inteligencia y Educación
Especialista en Desarrollo Intelectual